Nuestro lema ‘Piedad y Letras’ manifiesta el humanismo cristiano que nos caracteriza, y refiere al cultivo de las virtudes morales y teologales como hijos de Dios –Piedad- unido al desarrollo del conocimiento y la expresión en todas sus formas –Letras-, para que los alumnos puedan participar de los bienes de la cultura y de los dones de la Salvación, y puedan así desplegar todas sus capacidades y ser felices.
Este ideario es de una gran riqueza, recibida a través de nuestro Santo Fundador San José de Calasanz, y es una riqueza que debe ser trasmitida a las nuevas generaciones de docentes. En ella, los candidatos a ser docentes encontrarán una feliz amalgama de Fe y Razón, de Cultura y Espiritualidad, y un excelentísimo camino de realización de la vocación docente que se haya sucintado en ellos.

La persona se educa en la medida en que conoce y ama la verdad, el bien y la belleza, liberándose así de la esclavitud de la ignorancia y del pecado; y ellas nos han sido reveladas en y por Jesucristo. El educador calasancio es un cooperador de esta verdad.
Por ello, nos preparamos para educar nutriéndonos de la sabiduría de la Iglesia y su Magisterio, de nuestra propia tradición pedagógica, y de lo que la ciencia de la educación ha desarrollado a lo largo de la historia, siendo consientes de que esta cooperación la debemos realizar en nuestro tiempo, en nuestra patria y con nuestras peculiaridades.

Nuestro Santo Fundador nació en España en 1557 pero desarrollo la mayor parte de su vida y vocación en Roma, extendiéndose su obra a toda Europa y luego al resto del mundo. Era un sacerdote muy culto y preparado de 35 años de edad cuando se traslado a Roma, donde tuvo una experiencia de total santidad al encontrarse con los niños pobres y les entrega toda su vida en nombre de Jesús.
En 1597, conmovido por la pobreza y la degradación moral en la que vivían numerosos niños romanos, funda en la iglesia de Santa Dorotea del Trastévere la primera escuela pública, popular y gratuita de la edad moderna de Europa, la primer Escuela Pía.
La intuiciones pedagógicas de nuestro Santo Padre son incontables, entre ellas está la de sistematizar la escuela, dividiéndola en grados, y de volverla popular, y transformarla en un impresionante vehículo de promoción personal y social de los niños pobres, y de trasmisión del Evangelio y de la vida cimentada en las virtudes morales y teologales.
Para dar continuidad a esta obra evangelizadora y transformadora de la sociedad fundó la Orden de las Escuelas Pías, que es hasta el día de hoy la heredera de este legado de amor y santidad.
En 1648, Calasanz muere a los casi 90 años de edad, en 1748 la Iglesia lo beatificó y sería canonizado 19 años más tarde. Finalmente, el 13 de agosto de 1948 el papa Pío XII lo proclama patrono de las Escuelas Populares Cristianas del mundo. Actualmente, las Escuelas Pías están extendidas por numerosos países de Europa, África, América y Asia, y en Argentina desde el año 1870. En nuestro país, por la Ley 13633 es proclamado patrono de todas las escuelas argentinas.